Ideas jóvenes que pueden ser empresas

“Cuando uno emprende, siempre sale ganando, ya sea porque crea una empresa de éxito o porque adquiere una experiencia que difícilmente podría adquirir de otra forma”. Con esta frase presenta los talleres Emprendevirus Humano: inyectando el gen del emprendedor Cristóbal Fernández Zabala, uno de los fundadores de Grupo Hespérides Biotech, la primera spin-off de la Universidad Pablo de Olavide que nació en diciembre del 2008.

Pero comencemos por el principio. Cristóbal estudió Biotecnología igual que Alberto Barrera García, Juan Diego Cordón Toledano y Antonio Coronel Domínguez. Cuando acabaron la carrera y con sólo 22 años, decidieron montar una empresa a la que llamaron Grupo Hespérides Biotech cuya actividad se centra en el desarrollo de alimentos y bebidas innovadoras mediante la transformación de frutas, zumos o leche.

En España no es común el camino que siguieron los fundadores de Grupo Hespérides Biotech, pero como bien dice Cristóbal, “el autoempleo es una opción laboral más, igual de buena que trabajar por cuenta ajena o ser funcionario”. Con esta premisa nace Emprendevirus Humano: inyectando el gen del emprendedor, un taller educativo que pertenece al proyecto FEBiotec Divulga de la Federación Española de Biotecnólogos y que se desarrolla gracias a los fundadores de Grupo Hespérides Biotech.

Los talleres consisten en fomentar el espíritu emprendedor desde los Centros Educativos. Cristóbal y Juan Diego asisten a distintos Institutos y Colegios de la provincia de Sevilla para explicar su experiencia con Grupo Hespérides Biotech y para despertar las ideas de los jóvenes de 17 años. La idea final es ayudar a los alumnos a esbozar su idea empresarial de manera que puedan contemplar la creación de su propia empresa como una salida profesional real. “Ya son varios los alumnos participantes en ediciones anteriores los que se han puesto en contacto con nosotros porque quieren seguir ampliando información”, reconoce Cristóbal, que asegura que tanto profesores como alumnos “valoran y se implican en los talleres”.

Gracias al taller, la fábrica de ideas se pone en marcha. Los proyectos de empresa que elaboran los alumnos se presentan al concurso Emprender hoy, futuro para mañana, para el que finalmente se seleccionan dos finalistas. “Cada año presentan más de 30 ideas, es difícil quedarse con una”, confiesa Cristóbal cuando se le pregunta por su idea favorita. Hay ideas recurrentes, como unos zapatos de tacón que puedan convertirse en planos para aliviar el dolor tras la fiesta. “Es uno de los casos que más gracia me hace. ¡Si alguna empresa consiguiese desarrollarlos creo que tendría éxito!”, declara riendo Cristóbal. Pero la originalidad está presente y hay proyectos tan singulares como una cuchara y un tenedor que controlen la alimentación de personas con obesidad o cristales de grafeno que reproduzcan información útil como el nivel de gasolina, la velocidad o el GPS. De hecho, estas son las dos ideas que han realizado alumnos del Colegio Internacional Europa y el Centro Itálica y que son las finalistas de este año. Este viernes 22 de marzo se conoceremos la idea ganadora en la final que se celebrará en la Universidad Pablo de Olavide.

Gracias a los talleres Emprendevirus los alumnos aprenden a desarrollar sus ideas y a convertirlas en empresa. Cristóbal también ha aprendido algo: “me he dado cuenta de que alumnos que, a priori, son menos buenos académicamente, exponen mejor sus proyectos y describen mejor sus estrategias. Creo que debería servirnos de reflexión porque denota que algo no va del todo bien en el sistema educativo español”. 

Este viernes sabremos qué proyecto de empresa será el ganador del concurso Emprender hoy, futuro para mañana. Quién sabe si a partir de este viernes tendremos algunos emprendedores más entre nosotros.

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